Un colombiano que vive en Chile participó en un sorteo de un supermercado y quedó en tercer lugar, pero al final terminó más beneficiado que los ganadores.

El premio mayor era de 129 dólares, el segundo era de 64 dólares y el tercero, otorgado al joven, era un minuto feliz para que tomara lo que quisiera de la tienda durante ese tiempo.

Cuando prendieron el cronómetro, Brayan, con el barbijo bien puesto, fue directo a un estante de licor que desocupó.
Fuente: Periodismo Juvenil POTOSI