El nombre del castillo se debe a su constructor y dueño original, Alberto Bellucci, un reconocido constructor de principios del siglo XX de origen italiano.
El castillo fue construido por el doctor e ingeniero italiano, Alberto Bellucci, quien emigró a Tegucigalpa a principios del siglo XIX.
Columnas talladas, puertas y ventanas en arco, un pequeño torreón y paredes de piedra de diferentes canteras dan vida al castillo capitalino del profesional italiano.
El 70 por ciento del inmueble de piedra está en ruinas. Sin embargo, al ver los recintos y un par de torreones que se mantienen “en pie”, los vecinos del sector sueñan con que el Estado adquiera el castillo y que este sea restaurado, para convertirlo en un museo de la historia tegucigalpense.

Hoy, los restos de esta hermosa edificación están en venta y esto ha inspirado a vecinos e instituciones a unir esfuerzos para que en un futuro no muy lejano se convierta en un espacio cultural para difundir la historia capitalina.