La algarabía se mezcló con la belleza femenina, las coloridas y llamativas carrozas y comparsas, y el espectáculo musical del merenguero Elvis Crepo para hacer del Carnaval Internacional una noche inolvidable.
Fue un show de altura que dejó a más de 250 mil personas con un exquisito sabor de boca. |
La fiesta comenzó a las 11:00 am. Los asistentes llegaron desde temprano a la avenida San Isidro y se colocaron en sus mejores puestos para disfrutar de este magno evento.
Los motorizados fueron los encargados de abrir el desfile y con sus acrobacias se ganaron los aplausos. La fiesta apenas comenzaba. Tras el rugir de las motos venían los ciclistas que mostraron sus atrevidas rutinas y qué decir de los carros modificados, sus dueños sencillamente se lucieron.
Los jinetes demostraron que saben amaestrar a sus caballos y galoparon con elegancia. A eso de las 2:40, el sonido de la sirena anunció que se acercaban las carrozas y comparsas y la adrenalina empezaba a invadir los cuerpos.
Por primera vez, la reina de la Feria Isidra no desfiló ataviada con su clásico vestido blanco. En esta ocasión vestía de apache, haciendo homenaje a la tribu norteamericana.
Una vez más, los japoneses viajaron miles de kilómetros y llegaron para unirse a la algarabía y dar a conocer su cultura. La comparsa de Gran Caimán fue de las más esperadas, pues cada año se luce con sus trajes carnavalescos. Más de 30 carrozas y comparsas, entre ellas de Estados Unidos, Japón y Gran Caimán, se lucieron por la avenida, mostrando su creatividad y ambiente fiestero.
Al caer la noche, la fiesta continuó. Los escenarios estaban listos para que los artistas pusieran a bailar hasta el amanecer a los asistentes, pero sin duda alguna el espectáculo más esperado era el concierto de Elvis Crespo, quien suavemente calentaría el ambiente.
Sin duda alguna, el desfile de carrozas y comparsas y el Gran Carnaval enamoraron a todos los asistentes, quien se fueron felices de la Novia de Honduras.
La Prensa.hn
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