TEGUCIGALPA -- Un destacado pastor evangélico fue muerto a tiros por dos pistoleros que intentaron robarle dos perros de raza que paseaba cerca de su residencia, informó el martes el portavoz de la Secretaría de Seguridad, Leonel Sauceda.

"Los pistoleros jóvenes no se llevaron las mascotas, pero mataron al religioso", dijo el funcionario a la AP. Los asaltantes huyeron y los perros se refugiaron en la casa del pastor.

El pastor Carlos Roberto Marroquín, fundador de la Red Latinoamericana de Abogados Cristianos, murió tras forcejear con los sujetos, que trataban de arrebatarle los animales, de raza Schanuzer, que tienen un valor de 500 dólares.

"Esto es el colmo y algo inusual que retrata la dramática realidad que vivimos", dijo Sauceda en relación con el suceso, ocurrido el lunes en la colonia Aurora de San Pedro Sula, a unos 180 kilómetros al norte de Tegucigalpa.

El pastor, de 41 años, acostumbraba a caminar al atardecer por las cercanías de su residencia.

"Los testigos vieron que el pastor estaba con sus perros, cuando se paró un vehículo y de el alguien le gritó: echa los perros. Y él respondió: no", dijo el ministro de Seguridad Oscar Alvarez en rueda de prensa.

"Un hombre salió del automóvil, le arrebató los perros al pastor, quien forcejeó con el delincuente, y lo mataron", añadió.

Según el ministro, "eso nos demuestra que cierto sector de la sociedad está enfermo porque una persona está enferma para matar a otra por robarle dos mascotas".

Señaló que los hechos "ocurren dentro de un marco de violencia, de irrespeto a la ley por parte de algunos jóvenes".

Abogado de profesión y experto en teología, Marroquín predicó desde los 12 años en las barriadas pobres de San Pedro Sula.

La violencia que agobia a la población, de 8 millones de hondureños, está vinculado al crimen organizado, el narcotráfico y las pandillas juveniles, según la Secretaría de Seguridad.

Un reciente informe de la Comisión de Derechos Humanos indicó que en los últimos cinco años se han registrado unos 18.500 homicidios en el país.

Vía: El Nuevo Herald