Opinión | Honduras Las elecciones y el Opus Dei por Gustavo Zelaya

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El lunes 19 de noviembre de 2012 la oferta electoral de la derecha se va a presentar tal y como es, llena de sucio y trampa, pero con las armas dispuesta contra Libertad y Refundación; será el día del llanto y el insulto fingido de parte de los relativamente perdedores pero también de las concesiones y negociaciones entre ellos, de la forma en que van a compartir el pastel y cómo van a liquidar a Libre. Cualquiera que sea el ungido, entre ellos no hay diferencias significativas y esa identidad se expresa con más claridad en los candidatos agraciados del Opus Dei y de la ultraderecha golpista: Mauricio Villeda y Ricardo Álvarez. Todo el derroche propagandístico que se ha desplegado alrededor de estos sujetos los ha querido posicionar como las figuras que van a salvar el país de la amenaza chavista. Y esto no disminuye el carácter conservador de las candidaturas de Juan Orlando Hernández o de Yani Rosenthal.

La actividad del Opus Dei en Honduras se mostró de forma pública en el gobierno liberal de Roberto Suazo Córdova. Por obra y gracia de este brujo y reconocido jugador de naipe Honduras casi cambia de nombre y de hecho la idea de soberanía se convirtió en un asunto que podía mencionarse en alguna letrina, su mérito más sobresaliente consistió en hacer del país una inmensa base militar para aplastar el movimiento insurgente de Nicaragua y El Salvador. Y la vergüenza se profundizó mucho más al provocar la desaparición y muerte de muchas personas y sostener que seguramente andaban por Júpiter o Saturno y que era falsa toda denuncia de violación a los derechos humanos. Por esas muertes nadie fue juzgado y se dio paso a una nueva ley natural, a la norma que regula la actividad de los funcionarios públicos, a la impunidad.

Ese gobierno que se extendió de 1982 a 1986 se relacionó con un miembro del Opus Dei, el español José María Ruiz-Mateos, perseguido por la justicia española por una serie de delitos financieros y a quien el gobierno protegió y defendió hasta el grado de proporcionarle pasaporte diplomático como hondureño. De esa red religiosa, corrupta, formaban parte íntimos amigos de Mauricio Villeda y Ricardo Álvarez como el entonces canciller Edgardo Paz Barnica y el embajador en España Andrés Alvarado Puerto, padre de Martha Lorena Alvarado, la que fungió como vicecanciller del golpista Cabeza de Ajo, alias, roberto micheletti. Fue una muestra del Opus Dei en acción diplomática y defendiendo a uno de sus miembros supernumerarios.

Esa mafia, de la que forman parte Villeda y Álvarez, activó con gran conciencia y delirio a favor del golpe de estado y justificaron la represión contra la Resistencia Popular. Y junto a ellos han estado personajes siniestros como Federico Álvarez, Arturo Corrales, Oscar Andrés Rodríguez, las camisas blancas, el comité Provida y la UCD de Jimmy Dacaret y otros de esa calaña. Todos ellos son esencialmente iguales, ponen en práctica una serie de simulaciones para hacer creer que son sacrificados patriotas que saben dignificar la familia, dispuestos a participar en la actividad pública o en la empresa privada con tal de resguardar sus intereses económicos. En tal sentido tienen la intención de controlar ideas, centros educativos privados, actividades financieras y perpetrar golpes de estado.

En estos días hemos visto como sonríen en sus fotos para captar votos y cómo lloran frente a las cámaras. Esas poses tragicómicas también se convierten en amenazas contra la vida de las personas, en amenazas al ver la pujanza del partido Libertad y Refundación. Una de las últimas amenazas ha sido vertida por uno de sus monigotes más histéricos: Juan Ramón Martínez en su demencial concepción afirmó que el liderazgo del coordinador general de Libertad y Refundación “Solo puede ser detenido por la pérdida de capacidad de Zelaya para moverse y gobernar…. Su futuro es La derrota de Libre, la defensa del Partido Liberal, es el precio para asegurar la paz. El costo no es muy alto” ¿Cuál será el costo? Posiblemente está evocando alguna arma de fuego que sea capaz de reducir costos y los movimientos de Mel Zelaya. Esos son los civilizados recursos de los amigos y consejeros de los candidatos del Opus Dei.

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