La UNAH y la Crisis Política en Honduras

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La extrema polarización
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras manifiesta su profunda preocupación por la extrema polarización política, económica y social en la que esta inmersa la sociedad hondureña desde hace varios meses. Esta polarización tiene sus orígenes en los conflictos políticos que se han gestado en el interior de las elites políticas y económicas y en la imposibilidad que tuvieron durante estos meses de buscar una salida negociada a sus diferencias.

Las instituciones y sectores involucrados
Esta crisis que se inscribe en el ámbito político, involucró a los tres poderes el Estado: Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial; al Ministerio Público, a la Procuraduría General de la República, al Tribunal Superior Electoral y al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos. De parte de la sociedad, también se han involucrado las iglesias, gremios, sindicatos, organizaciones sociales, asociaciones de productores, organizaciones étnicas, organizaciones de mujeres, estudiantes y ciudadanos en general; pero fundamental y lamentablemente ha confrontado de una manera sin precedente a los hondureños y hondureñas, sin que se tenga claridad de las motivaciones y el proyecto político que lo originaron.

La intervención de las Fuerzas Armadas y la Policía
Las elites políticas involucraron a las Fuerzas Armadas y a La Policía para resolver mediante el uso de la fuerza un conflicto que debió ser resuelto en el ámbito político, en el marco de la ley y del respeto al derecho de las personas, y en la observación de las garantías constitucionales. Recurrir al golpe de Estado para dirimir un conflicto político evidencia la debilidad institucional y del Estado de Derecho; esta vía de salida ha conducido que un conflicto de orden interno, desde el día domingo 28 de junio, ha tomado una dimensión internacional, causando un enorme daño al país y de consecuencias todavía impredecible.

Esta crisis ha dejado en evidencia la necesidad de fortalecer el Estado de Derecho, la autonomía de los poderes del Estado, la existencia de reglas claras que garanticen su desempeño, y debe crearse un sistema de contrapesos que evite la ingerencia y los atropellos de unos poderes del Estado sobre otros, y los excesos de malas prácticas e impunidad de quienes los dirigen.

El avance de la democracia y de los derechos ciudadanos
Vivimos en una época de profundos cambios y la democracia es un proceso en construcción. Cada día se avanza en el reconocimiento de derechos, y los ciudadanos deben reclamar y no pueden renunciar a sus derechos, y entre ellos figura el derecho a ser consultados en aquellos temas trascendentes en la vida del país. Las sociedades no son pétreas, la sociedad es un producto social, que recoge los avances de la época en todos los ámbitos de la vida, y la clase dirigente debe tener la habilidad para que los cambios sociales y políticos que urge hacer, en ves de ser un punto de conflicto y de crisis, sea un punto de encuentro y la oportunidad para debatir sobre los cambios que hay que impulsar. La resistencia a los cambios solo prolonga las crisis.

La crisis actual evidencia la necesidad de la reforma del Estado, la democracia debe garantizar mayor participación e inclusión social y económica, mayor eficiencia y transparencia; pero sobre todo se necesita construir una institucionalidad que garantice que ningún funcionario ni ciudadano, independiente de su investidura, ni del rango de sus funciones, ni del sector económico al que pertenezca este colocado por encima de la ley. Superar esta práctica caudillista y personalista ayudará a restituir la credibilidad en las instituciones y a la equidad en la toma de decisiones.

El papel de los partidos políticos
En esta crisis política los partidos políticos quedaron al margen, al menos no hay evidencia de propuestas que fuesen viables y buscaran una salida negociada. Esta crisis debe ser una oportunidad para que los partidos políticos se fortalezcan, generen estabilidad y confianza en la ciudadanía, pero sobre todo para que continúen siendo instancias de mediación entre la sociedad y el Estado.

La propuesta
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras hace un llamado para el respeto y para el restablecimiento del orden constitucional que se ha visto afectado por los acontecimientos de las últimas semanas, donde ha sido la debilidad del Estado, la violación a las leyes y el uso de la fuerza lo más evidente. Pedimos que los conflictos en la que se miren envueltos los ciudadanos y los funcionarios cualquiera sea su investidura, su rango y sus funciones sean resueltos aplicando las leyes y respetando el derecho que les asiste a ser juzgados respetando sus garantías constitucionales y los derechos humanos.

Una vez pasada las elecciones del 29 de noviembre de 2009, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras se compromete a abrir un debate profundo, pluralista, riguroso e incluyente sobre la constitución de la Republica, donde se pueda definir los principios en los que se debe basar la democracia hondureña y sus instituciones.

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