El embajador Callahan niega vinculación de EEUU con el golpe en Honduras

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El embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan (en la foto), negó hoy categóricamente que su país tenga algo que ver con el golpe de Estado ocurrido el pasado 28 de junio en Honduras, que depuso al presidente Manuel Zelaya.

Washington "no tiene nada que ver con el golpe de Estado en Honduras. Es una calumnia, una mentira. Lo digo categóricamente", dijo el jefe de la misión estadounidense en Nicaragua al ser preguntado por una periodista sobre si EE.UU. estaría involucrado en esa acción.

"No sé qué evidencia (hay), si hay evidencia para hacer estas declaraciones y acusaciones, debemos guardarnos bien lo que decimos públicamente, tenemos que encontrar una solución pacífica a este problema", agregó.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, denunció el pasado viernes en Caracas la existencia de planes de golpes de Estado en Guatemala, Bolivia, Nicaragua, y en su propio país, Venezuela, similares al ocurrido en Honduras, aunque no aludió a nadie.

Sobre estas declaraciones, Callahan indicó que habría que preguntarle al propio Chávez acerca de esos planes.

Desde el momento en que se produjo el golpe, el Departamento de Estado de Estados Unidos declaró que el único "presidente constitucional" de Honduras es Zelaya, algo que ratificó el propio mandatario Barack Obama, el pasado 7 de julio.

Según Callahan, la Casa Blanca apoya al depuesto gobernante hondureño a través del embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, quien "se encuentra allá dando protección a la esposa y a uno de los hijos de Mel Zelaya".

Asimismo, puntualizó que su país respalda el esfuerzo de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y del presidente de Costa Rica, Óscar Arias, mediador del conflicto, con el fin de encontrar una solución rápida a la crisis política que se vive en Honduras.

Callahan fue agregado de prensa de la embajada de Washington en Honduras durante los años ochenta, desde donde EE.UU. apoyó a los rebeldes "contras" para derrocar, por las armas, al primer Gobierno sandinista en la guerra civil librada en esos años, que dejó miles de muertos en Nicaragua.

El embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, en ese entonces, era el ex director del Consejo de Inteligencia Nacional y ex "número dos" del Departamento de Estado John Negroponte.

Vía: adn.es

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